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¿Cuándo se puede beber alcohol después de un injerto capilar?

beber alcohol

Ante la duda sobre si es posible beber alcohol después de un injerto capilar la respuesta es no. ¿Cuándo se puede tomar alcohol? No se deben consumir bebidas alcohólicas durante los primeros días de la cirugía, pero tampoco la semana de antes de la intervención. El consumo de alcohol interfiere con el normal funcionamiento del cuero cabelludo, lo que puede ser perjudicial en un injerto capilar. Esto también ocurre con otras sustancias como el tabaco, el café, el té, o estupefacientes.

 

Beber alcohol puede afectar a los resultados de un injerto capilar

 

El no poder beber alcohol después de un injerto capilar se debe a que esta sustancia interfiere en varios aspectos clave para el correcto desarrollo de la intervención, así como en el proceso de recuperación. A continuación, te contamos cuáles son los principales motivos y qué podría suceder si se pasa por alto esta indicación médica.

 

Como es bien sabido, mientras estamos tomando determinados medicamentos está totalmente contraindicado el consumo de alcohol. En el caso de las cirugías capilares, el equipo médico al cargo de la intervención receta antibióticos para evitar posibles infecciones tanto en la zona receptora como en la donante. Estos fármacos son un ejemplo de medicación que no debe mezclarse con bebidas alcohólicas ya que, de lo contrario, se podrían experimentar efectos secundarios e incluso interferir en la recuperación del implante.

 

Beber alcohol afecta, directamente, al sistema circulatorio alterando el correcto funcionamiento de las plaquetas. Esto repercute en la coagulación de la sangre pudiendo causar un sangrado excesivo durante la cirugía. Por ello, es importante no consumir bebidas alcohólicas los siete días antes del implante capilar.

 

El alcohol hace que el organismo se deshidrate. Concretamente se sucede un aumento en la actividad de la renina. Ésta es la hormona encargada de controlar la orina y, cuando se elimina más agua de lo habitual a través de la orina debido al alcohol, el cuerpo y la piel se deshidratan. Cuando esto ocurre, el cuero cabelludo no funciona adecuadamente poniendo en riesgo la salud de los injertos.

 

Además de afectar a la coagulación de la sangre, el alcohol favorece la inflamación del cuero cabelludo lo que repercute directamente con la cicatrización. Es decir, si consumimos alcohol después de habernos sometido a un injerto capilar, nuestras venas se dilatarán reduciendo considerablemente la cicatrización de los tejidos. Esto se traduce en una peor recuperación poscirugía, lo que hará que los resultados no sean los esperados.

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